Seguramente en tu consultorio recibes semanalmente a una innumerable cantidad de pacientes que buscan algún justificante médico o una incapacidad que los libre de ir a trabajar (especialmente si laboras en alguna institución pública); sin embargo, también es probable que recibas a personas con el problema opuesto, es decir que se resistan a faltar al trabajo a pesar de encontrarse enfermos, lo cual podría ser un problema incluso más grave.
De acuerdo con una encuesta realizada en Estados Unidos por la NPR, la Fundación Robert Wood Johnson y la Escuela T.H. Chan de Salud Pública de Harvard, la mitad de las personas que trabajan en lugares públicos como hospitales o restaurantes se rehusan a faltar al trabajo cuando se encuentran enfermos de gripe.
Si bien la encuesta anterior fue realizada en Estados Unidos, en México también es común que los trabajadores no vean la gripe como una enfermedad que les impida acudir a laborar, especialmente al considerar las implicaciones de faltar un día al trabajo, como son la acumulación del mismo o el descuento del día no laborado.
El problema, de acuerdo con la encuesta, radica en que la gran mayoría de estas personas trabajan en los lugares menos adecuados, pues tienden a tener interacción con una gran número de personas facilitando la propagación del virus.
Sin embargo, la gripe no es la única enfermedad que preocupa ante la “gran responsabilidad” de los pacientes. Para Kirk Smith, colaborador del Departamento de Salud de Minnesota, un virus sumamente dañino que se transmite gracias a esta responsabilidad laboral mal entendida es el norovirus, responsable del 35 por ciento de las enfermedades provocadas por ingesta de alimentos.
De acuerdo con la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos, cualquier persona que trabaje manipulando alimentos debería de permanecer en casa al menos hasta 24 horas después de que todos los síntomas de enfermedad han desaparecido, medida que no se sigue en todos los estados de la Unión Americana, mucho menos en nuestro país.
Evidentemente asistir enfermo al trabajo es un tema en el que entran en juego diferentes instancias, desde la propia cultura de cada trabajador, hasta la política laboral de la empresa donde se desempeña cada uno de ellos y la opinión médica.
Si bien no está completamente en tus manos el evitar que una persona acuda enferma a laboral, al menos una parte sí y por ello es conveniente explicar a tus pacientes el tipo de problemas que se pueden llegar a desencadenar por su asistencia al trabajo en una condición poco favorable, pues al final del día todos acudimos a lugares públicos y existe la posibilidad de contagiarnos por alguien demasiado “responsable”.