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Snapchat podría ser tu nueva fuente de pacientes

52 por ciento de los usuarios de Snapchat a nivel mundial tienen entre 16 y 24 años.

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Hace algunos años que he dejado de sorprenderme por la forma en que los consumidores utilizan la tecnología. He visto todo tipo de exceso y creatividad en redes sociales, desde sistemas para pedir pizzas con un emoji hasta la reservación de lugares de estacionamiento en una calle congestionada a cambio de una prueba de manejo. Creí que lo había visto todo, pero hoy me demuestra el consumidor que siempre se puede más.

En un reciente artículo del periódico The Guardian se detalla el creciente uso de Snapchat para conectar a pacientes adolescentes con sus médicos. El tema central es el envío de imágenes sensibles a través de una plataforma que no necesariamente cumple con los estándares de seguridad y privacidad deseados. Es un problema gigante para la profesión médica, en las últimas semanas en reuniones y charlas con médicos me he topado cada vez más con la inquietud sobre el manejo de chats como vehículo de atención. Ciertamente es un problema si se analiza desde la óptica legal, es evidente que por más resolución que tenga una cámara jamás se podrá reemplazar una revisión presencial. Pero el problema es más complicado e involucra una juventud que se siente cómoda al repartir material que muchos podríamos considerar sensible en una red social.

Según las políticas de uso de Snapchat

“Muchos de nuestros Servicios te permiten crear, cargar, publicar, enviar, recibir y almacenar contenido. Al hacerlo, conservas cualquier derecho de propiedad que tuvieras sobre dicho contenido desde un principio. No obstante nos otorgas una licencia para utilizarlo, cuyo alcance, dependerá de los Servicios que utilices y de los ajustes que hayas seleccionado.

Para los Servicios distintos a En vivo, Local y cualquier otro Servicio de múltiples fuentes, otorgas a Snapchat una licencia mundial, gratuita, sublicenciable y transferible para alojar, almacenar, utilizar, mostrar, reproducir, modificar, adaptar, editar, publicar y distribuir dicho contenido. Dicha licencia se otorga con la única finalidad de operar, desarrollar, prestar, promover y mejorar los Servicios, así como de investigar y desarrollar otros nuevos.”

No es un tema distinto a muchas otras redes sociales en términos de licencia de uso.

El paciente moderno aparentemente no tiene mayor reparo en que estas plataformas sean su medio de comunicación. Pero las implicaciones legales son complicadas y sin ser experto en el tema podría entenderse de manera rápida que las cosas no son lo que parecen. Desde la óptica del consumidor resulta más interesante entender que son los parámetros con los que se mide al médico y apuntan a un futuro en que los pacientes se sentirán cómodos con un sistema de telemedicina. No es ilógico que un joven en el corto plazo prefiera de manera indistinta el consejo presencial de un doctor al de una computadora creado a partir de una algoritmo. 

¿Qué pasa con algunos pacientes modernos que sin reparo envían fotografías privadas para ser diagnosticados? La respuesta es simple, eficiencia. Hoy tomamos fotografías de nuestra licencia, estado de cuenta de banco o simplemente de las placas del auto para enviarlas y resolver la comunicación con un tercero. Las épocas en las que se tomaba nota en un salón de clases han quedado en el pasado, hoy el alumno simplemente dispara su smartphone e inmortaliza los apuntes de los maestros. No es raro encontrar que los alumnos simplemente graben una clase completa para estudiar más tarde. Con esto en mente se hace evidente la necesidad de comprender al nuevo paciente y preparar el terreno por que falta poco para que esta tendencia llegue a México de manera masiva.

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