Uno de los temas más estudiados sobre el embarazo es la depresión post-parto. Sus causas son todavía analizadas por expertos de todo el mundo. Nuevos hallazgos se realizan mes con mes, a veces con revelaciones interesantes ligadas al género del bebé. Un estudio del Colegio Imperial de Londres apunta que el estado mental de los padres tiene efectos a largo plazo.

Específicamente, pueden provocar depresión en sus hijas adolescentes. De acuerdo con Paul Ramchandani, coautor del estudio, apunta que este fenómeno no está presente en hijos varones. El mayor riesgo de padecer esta enfermedad mental es “pequeño, pero significativo”. Los hallazgos del investigador y su equipo se describen en la revista JAMA Psychiatry.

Círculos viciosos de depresión que duran años

Para sus hallazgos, el equipo de investigadores usó los datos de 3 mil familias de Reino Unido. La información forma parte de una base de datos iniciada en 1991, todavía en construcción. Para los padres, se midieron sus niveles de depresión 8 semanas después del parto. Para los hijos, se examinó la condición de su salud mental al momento de cumplir los 18 años. Se encontró una relación entre ambos estados de ánimo, que no se vio afectada por conflictos de pareja.

Ramchandani apunta que el fenómeno se origina en el estado de ánimo de la mamá. Cuando alguno de los padres tiene depresión post-parto, suelen crecer los niveles de estrés de la mujer. Al mismo tiempo, esta condición crea tensión en el núcleo familiar. En el largo plazo, se puede deteriorar la forma en la que los adultos interactúan con sus hijos.

Sin embargo, no se tiene claridad de por qué las niñas resultan afectadas y los hombres no. Los investigadores creen que se debe a una relación distinta con las jóvenes conforme transitan a la adolescencia. Independientemente de la razón, Ramchandani cree que los hallazgos ponen mayor valor a las intervenciones perinatales. Apunta que la depresión debe ser tratada en ambos padres.

Anteriores investigaciones del mismo equipo encontró otras consecuencias de la depresión post-natal. En particular, halló que los niños presentan problemas de conducta a los 3 años y medio y 7. Estos fenómenos son tanto del tipo conductual como emocional.

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