El objetivo del marketing es vender productos y servicios a una audiencia. Por otro lado, las relaciones públicas pretenden obtener la atención y confianza de la gente. Si bien sus funciones podrían cruzarse, no son las mismas. De hecho, hay varias razones por las que tu servicio médico debería invertir en relaciones públicas:

1Puede ser más barato que el marketing

Si se realiza correctamente, las relaciones públicas pueden generar mucha atención orgánica. A su vez, esta popularidad atrae pacientes a tus servicios médicos. Aunque lo ideal es tener ambas a la vez, un negocio pequeño podría empezar con esta disciplina antes de avanzar a lo comercial.

2Tiende a ser más efectivo que la publicidad

Las relaciones públicas, a largo plazo, mejoran la calidad de tu marca. Conforme aumenta este nivel de confianza, más gente podrá sentirse motivada a hablar positivamente de tus servicios. Un mensaje pagado es mucho menos útil para atraer nuevos pacientes que una mención orgánica.

3Posee una buena sinergia con el marketing

Como se dijo anteriormente, ambas disciplinas tienen muchos objetivos en común. Por eso, pueden apoyarse mutuamente para alcanzar estas metas. Una vez que domines tanto mercadotecnia como relaciones públicas, tus resultados serán mejores que solo usando una.

4Es crucial para adelantarse a los problemas

Una función de las relaciones públicas es detectar descontento entre el público. Si algún paciente recibió una mala atención, es probable que el marketing no lo detecte. Pero con esta disciplina, no solo se identificará. También se tomarán las acciones necesarias para evitar efectos negativos.

5Incrementa la visibilidad de marca

En términos generales, los esfuerzos de las relaciones públicas sobre la popularidad de tu negocio médico tienden a ser más efectivos que los del marketing. En parte, porque otros agentes percibirán estas acciones como parte del ciclo organizacional, no como un factor comercial.

6Las relaciones públicas fomentan vínculos de confianza

Todos los esfuerzos de esta disciplina se enfocan en el valor y la credibilidad. Su fin último, contrario al marketing, no es vender un producto o servicio. Más bien, mejorar la percepción del público. Así, cuando se hace correctamente, genera sentimientos positivos en la audiencia. Tarde o temprano, este enfoque terminará por crear una buena fama. Y, a la vez, atraer más pacientes.