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Predatory journals: una amenaza para la evidencia biomédica

Los Predatory Journals han surgido con el objetivo de generar dinero aprovechándose de investigadores médicos que quieren dar a conocer su trabajo.

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Un “Predatory Journal” (o “revista depredadora” en español), se define como cualquier revista “científica” de acceso abierto, cuyo objetivo final es el de generar grandes cantidades de dinero –mas no de informar–, a través de la aceptación y publicación masiva de artículos, los cuales se caracterizan por no haber sido sometidos a un proceso editorial riguroso, y por lo tanto, su contenido intelectual es cuestionable.

El propósito final de cualquier investigador –o al menos de la mayoría–, es el de publicar sus resultados en una revista médica de alto impacto. Esto, principalmente con la finalidad de compartir el conocimiento científico con la comunidad médica, o bien, para perseguir mejores oportunidades académicas, aumentar su prestigio o, para mejorar su percepción económica. De tal manera, el médico investigador (generalmente joven) se ve presionado a publicar, y fácilmente podría caer en la trampa de este fraude cibernético.

Por lo antes mencionado, las revistas médicas (nacionales e internacionales) reciben un gran flujo de manuscritos y los “Predatory Journals” se han aprovechado de esto para estafar a la comunidad científica, principalmente de países en desarrollo. De hecho, existen más de 700 “Predatory Journals” en la actualidad, y la mayoría de estos opera desde países tales como India, Pakistán, Nigeria, e incluso Estados Unidos y el Reino Unido.

La tasa de aceptación es el porcentaje de manuscritos que es aceptado por una revista médica; por ejemplo, the New England Journal of Medicine, the British Medical Journal, the Journal of the American Medical Association y the Lancet, tienen una tasa de aceptación del 5 por ciento, 11 por ciento, 2.1 por ciento, y 5 por ciento, respectivamente. La tasa de aceptación de los “Predatory Journals” es del 100 por ciento. Claro, no sin antes haber pagado las cuotas de acceso abierto (o Open Access), las cuales van de 150 a 500 dólares, comparado a los 2 mil o 3 mil que las revistas legítimas cobran después de la aceptación de un manuscrito.

El proceso de publicación de las revistas médicas legítimas es riguroso; revistas de alto impacto ni se diga. Éste cuenta con una serie de filtros, en los cuales, se somete al manuscrito a diferentes revisiones por parte del equipo editorial, para después llegar a la revisión por pares (o peer review), y finalmente, a su publicación. Una vez que ha sido enviado a la revisión por pares, este proceso puede tardar de 8 a 12 semanas… o más; sin embargo, esto varia mucho dependiendo de la revista.

Los “Predatory Journals” por otro lado, no cuentan con este proceso editorial riguroso, y ofrecen un proceso editorial ultra rápido, en el cual, notifican al autor con la decisión final en 24 horas, lo cual es totalmente absurdo y fraudulento.

La manera en la que los “Predatory Journals” se hacen publicidad es por medio del envió de correos electrónicos de tipo “spam”. Pero te preguntarás, ¿cómo es que consiguen mi correo electrónico?, ¿cómo saben que soy medico?, ¿cómo saben en que áreas me especializo?

Bueno, pues una vez que un médico publica en alguna revista médica y funge como autor correspondiente (en la cual, tu correo electrónico es mostrado en el manuscrito), estas revistas aprovechan, y obtienen de allí tu correo electrónico para después enviar emails con invitaciones. Estos emails, se refieren a ti como “eminencia”, “experto”, entre otros adjetivos de grandeza. Además, tienen faltas de ortografía y no dan una impresión profesional.

Desafortunadamente, si el médico no tiene conocimiento acerca de este fraude cibernético, caerá en la trampa y pagará miles de pesos para publicar su artículo en una revista “científica”; sin embargo, la publicación no trascenderá intelectualmente, ya que no fue sometida a una revisión científica rigurosa, y simplemente, se habrá publicado con el fin de enriquecer a los dueños del “Predatory Journal”, y no con el fin de nutrir a la evidencia medica.

Para evitar que los médicos sean las potenciales victimas, existen algunas listas de los posibles “Predatory Journals”; por ejemplo, The Beall’s List y The List of Predatory Journals.  Estas son actualizadas con frecuencia y se les puede enviar solicitudes de posibles “Predatory Journals” para que sean investigados. Asimismo, y para no caer en la trampa, deberás considerar algunos puntos antes de enviar un manuscrito a cualquier revista medica –bueno, al menos que sea el NEJM, BMJ, JAMA o The Lancet en donde estés considerando publicar, que en tal caso, no sería necesario.

Características de los Predatory Journals:

  1. Cobran grandes cantidades por publicación y, además, carecen de la revisión por pares, así como de supervisión editorial.
  2. Notifican al autor acerca de los precios por publicación hasta después de haber sido aceptado el manuscrito.
  3. Envió masivo de correos electrónicos tipo spam a investigadores en un intento de que publiquen o sirvan como miembros del comité editorial.
  4. Aceptación rápida de manuscritos de baja calidad, incluyendo manuscritos fraudulentos.
  5. Muestran investigadores como parte del comité editorial sin haber obtenido su consentimiento o sin dejarlos renunciar al mismo.
  6. Incluyen investigadores falsos como miembros del comité editorial o como autores.
  7. Copian el diseño visual y el lenguaje de las páginas web de páginas legítimas.
  8. Uso fraudulento o inapropiado del ISSN (International Standard Serial Number).
  9. Muestran información falsa acerca de la ubicación operativa de la publicidad.
  10. Presentan factores de impacto falsos o inexistentes.

Fuente: Predatory Journals

En conclusión, no permitamos que los “Predatory Journals” nos persuadan con sus ofertas de publicaciones “científicas” fraudulentas; no permitamos que reemplacen la calidad de la evidencia médica científica por evidencia con falta de rigor científico; ni tampoco, dejemos que se aprovechen de nuestro conocimiento, ni de nuestros bolsillos.

Referencias

  • Eriksson S, Helgesson G. The false academy: predatory publishing in science and bioethics. Med Health Care Philos. 2017 Jun;20(2):163-170.
  • Delgado-López PD, Corrales-García EM. Predatory journals: una amenaza emergente para autores y editores de publicaciones biomédicas. Neurocirugia (Astur). 2018 Jan – Feb;29(1):39-43.
  • C.E. Medina-De la Garza, M.C. Koschwitz. Jack-in-the- (in-)box: Beware of predatory journals. Medicina Universitaria. 2017;19(77):150—151.