No serás famoso, y eso… ¡es genial!

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Un mito frecuentemente exaltado en la actualidad es el concepto de que somos “únicos” y “si deseamos algo con el corazón, el universo conspira para que lo consigas”. 1

Tal quimera es una de las razones más profundas de descontento personal, social y político desde hace varios años, pues muchos crecieron escuchando y creyendo que eran seres maravillosos. Cualquiera que así lo desee se hace famoso rápidamente, publicando en redes sociales (sin que nadie les pueda decir nada, pues… los puedes “traumar” por no permitirles [¿?] ser lo que deseaban ser), el verdadero problema se presenta cuando se enfrentan a la realidad de ser “estrella”, sin piedad con sus anhelos, pretensiones y futuro éxito. 2,3

Hace algún tiempo platicaba con otros colegas sobre aquello que da significado a nuestra profesión, ¿qué es aquello de su trabajo que les proporciona satisfacción? -yo y mi bocota- condensándola en 3 grandes grupos, mismos que son muy valorados entre el gremio a la hora de reconocer el éxito médico (aclarando que cada uno de ellos cuenta con sus pros y contras).

El primer grupo corresponde a aquellos médicos que atienden muchas consultas y cirugías privadas, o a quienes crean una empresa de capacitación; situaciones que, obviamente, les generan mucho dinero… el motivo de su éxito.

En el segundo grupo se encuentran quienes están en las mesas directivas de asociaciones y sociedades médicas, siendo reconocidos por ello, situación que también les permite posicionarse fácilmente en ciertos puestos o con empresas farmacéuticas. 4

El tercer grupo (y para mi gusto el mejor), es también el más grande. Ahí se encuentran los médicos que van creciendo dentro de la medicina por méritos propios, ejerciéndola y dedicándole tiempo a sus pacientes. Son quienes aprenden de sus errores, los que enseñan e instruyen a los nuevos médicos.

Yo escribo y publico mis opiniones donde haya eco, el problema seca en el “publicar o morir” 5, porque como médicos, lo “ideal” es hacerlo en publicaciones con “factor de impacto”.

Entre los contras que existen, dentro del primer grupo, destaca la gran cantidad de tiempo que se requiere para atender todas las consultas y cirugías, así como para aportar los recursos, situación que inexorablemente le resta tiempo a la familia y a la vida misma.

En el caso del segundo grupo, al radicar el éxito en estar en uno de los puestos de la mesa directiva, tan pronto como se pierde dicha posición, el éxito tiende a hacerlo de la misma manera. Aclaro que lo anterior aplica para algunas sociedades oligárquicas. Ajajá ya sé qué están pensando, así que me tomé el atrevimiento de anexar la bibliografía. 6 Ajajá me contestarán… “la bibliografía es vieja”; cierto, pero de momento no hay nada publicado sobre esta información en nuestro país.

En el tercer grupo (el más amplio, como ya había referido), los médicos que se dedican a sus pacientes y a su trabajo, tienen -bueno, por lo menos yo lo tengo-tiempo para la familia y para disfrutar de la vida, pero además son felices ejerciendo la medicina, conocen y son conocidos por sus pacientes, aprenden de sus errores y son los que enseñan e instruyen a los nuevos médicos. Pero… no son famosos, y eso… ¡es genial! Estos médicos son los que enaltecen en gran medida a la medicina con sus actos. Aquí también entran los que publican y sí se vuelven conocidos, por lo menos en sus círculos académicos, gracias a sus conocimientos y publicaciones.

Justo así es que podemos apreciar que aquello que sabíamos es una falacia. Para el grueso de las personas (incluidos los médicos), el esfuerzo no es importante, pues “generalmente” será uno más y no alguien extraordinario, ni siquiera si se “desea con el corazón”, pues el deseo suele no ser suficiente… lo más natural es en realidad que seamos bastante ineptos en cualquier cosa que intentemos al inicio, sin importar cuanto nos guste y nos apasione. Sólo en muy contadas ocasiones y a través de un arduo trabajo lograremos ser, si no grandes maestros, adecuados para esa actividad. Reforzando esto tenemos a muchos médicos que quieren publicar, ganar dinero o ser “el miembro” de cierta agrupación… objetivo que sólo será alcanzado por unos cuantos. Así, nuevamente observamos que el éxito no depende únicamente del talento.

Tal situación nos permite determinar un concepto, el talento. El talento no es un elemento raro, de hecho se trata de un elemento relativamente frecuente y poseerlo es, generalmente, un garantía de triunfo. El mejor ejemplo de ello son los modelos a seguir: redes sociales, entretenimiento, política y sí, en algunos casos, médicos. Donde si observamos bien, nos percataremos de que los padres auxilian a sus hijos a progresar mediante “los contactos adecuados”, además de los otros componentes de la “receta” de ser famoso: talento, suerte y circunstancias.

Yyyyy… ¿entonces?

Antes que otra cosa, no quiero que me metan a la hoguera, ni tampoco hacerlo por mi propio pie. Soy tan bueno y notable como los otros médicos con los que laboro, convivo y aprendo diariamente en mi comunidad. Tener aspiraciones idealistas es parte de la vida, pero por las redes sociales, el propósito y significado de éxito se han fusionado con el dinero o el glamour. Si no eres “maravilloso” no estás “in” en las redes. El inconveniente de que “todas” las vidas sean excepcionales, maravillosas o excelsas (he de referirles), es que son fetiches elitistas que no se apegan a lo que juramos 7, por lo que debemos procurar que nuestro actuar diario nos permita mantenernos, y a los nuestros, de una forma digna.

Si así es, no saldrás en libros de historia, no serás retuiteado, no tendrás muchísimos likes, ni tendrás tu propio canal de Youtube… pero sí construirás historias diarias en tu lugar de trabajo, con tus amigos y tus familiares, lo cuales seguramente son absolutamente irrelevantes para los millones de fans en otros lados, pero que son importantes para ti, tus pacientes y para ese exclusivo círculo a tu alrededor.

Con nuestro actuar deberemos procurar dar la mejor atención e interpretar mejor lo que sucede donde trabajamos, construyendo una pequeña influencia a nuestro alrededor para que el mundo sea ligeramente mejor. Asimilando que las vidas con más significado, no son necesariamente las más publicadas, pero sí aquellas vidas normales que se viven con dignidad.

Es necesario aprender que la gran mayoría de nosotros no llegaremos a ser médicos reconocidos nacional o internacionalmente, ni tendremos millones de pesos en cuentas bancarias o seremos personajes históricos por hacer aquello que nos apasiona; sin embargo, con nuestro desempeño diario podremos atender y curar a nuestros pacientes, a hacerlo con calidad, permitiendo con ello el que tengan un nivel de vida de bueno a razonablemente útil. Es aquí, en este círculo de personas, donde debemos influir y ayudar a mejorar, es donde podemos encontrar nuestro propósito.

Ustedes podrán considerar que es una decepción ejercer diariamente como un médico “no famoso”. Pero reconocer que en un día normal atendemos debidamente a cada paciente, que hacemos lo que nos gusta y comemos de ello, sin abandonarnos al dolor de sueños incumplidos, teniendo pensamientos egoístas o cayendo en lamentos. Eso es vivir el momento, aceptando nuestra labor, mejorando nuestra vida, ayudando en la medida de nuestras limitaciones y posibilidades.

Conclusión

Muchos, por no decir todos, no nos convertiremos en super estrellas, pero sí podremos tener una vida ordinariamente maravillosa, la cual será muy placentera en la medida que conjuntemos de manera adecuada nuestro talento, suerte y circunstancias, sin olvidarnos de nuestras limitaciones.

Pero, ¿y si no lo logro?

Mi respuesta es.

No te impacientes, la vida es un reto inmenso e intenso, lo suficientemente lago como para entretenerte por años. Así te será mucho más fácil convertirte en un gran médico.

Referencias

  1. Paulo Coello. El alquimista. 1988. Harper Collins.
  2. Las razones que convirtieron a los Millennials en una generación impaciente y con baja autoestima. En: http://www.infobae.com/tendencias/2017/01/10/las-razones-que-convirtieron-a-los-millennials-en-una-generacion-impaciente-y-con-baja-autoestima/. Acceso 19 de octubre 2017
  3. Prozac, el antidepresivo que pasó de la farmacia a la cultura – BBC Mundo.  En: http://www.bbc.com/mundo/noticias/2013/04/130411_prozac_medicamento_lexico_finde_en. Acceso 19 de octubre 2017
  4. Nissen SE. Conflicts of Interest and Professional Medical Associations. Progress and Remaining Challenges. JAMA May 2, 2017;(31):317, 1737-8.
  5. Tudela J, Aznar J. ¿Publicar o morir? El fraude en la investigación y las publicaciones científicas. Persona y Bioética, vol. 17, núm. 1, enero-junio, 2013, pp. 12-27 Universidad de La Sabana Cundinamarca, Colombia.
  6. Fahey DF. Professional oligarchy in medical group practice: toward the development of a middle-range theory. J Ambul Care Manage. 1994 Jan;17(1):77-90.
  7. Remis JA. Pasado y presente del juramento Hipocrático. Análisis de su vigencia. Rev. argent. radiol. abr./jun. 2009;73(2):139-141.

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