Aparentemente, esta semana no ha sido la mejor para el sector salud internacional. Hace unos días, falleció el inmunólogo Fernando Aiuti. Sus aportaciones en la lucha contra el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) fueron invaluables. Hace poco, se le unió Martin Gore. El investigador británico, parte de la Fundación NHS Royal Marsden, perdió la vida a los 67 años. Presuntamente, la responsable habría sido una dosis de la vacuna contra la fiebre amarilla.

En un comunicado, la Fundación lamentó profundamente la muerte de Gore. Apuntó que el especialista siempre estuvo en el centro mismo de la vida de la organización. Señaló que su trabajo fue instrumental en “la investigación y el tratamiento del cáncer, así como el entrenamiento de la nueva generación de oncólogos”. No se hizo ninguna referencia al incidente de la vacuna.

Otros especialistas, en entrevista con CNN, también expresaron sus condolencias. Mel Greaves, del Instituto de Investigación de Cáncer, describió a Gore como energético y compasivo. Por su parte, Allison Kate, de Acción por el Cancer de Ovario, lo recuerda como un “gigante en el campo. Ninguno de los dos expertos comentó al respecto de la vacuna o las circunstancias de su muerte.

Los riesgos de la vacuna contra la fiebre amarilla

Generalmente, esta vacuna se recomienda a los viajeros del Reino Unido. Específicamente, a quienes planean visitar África Sub-sahariana, América del Sur y Centroamérica y el Caribe. De acuerdo con el mismo CNN, Gore murió la mañana después de recibir la inmunización. Por eso, se teoriza que su muerte pudo haber sido un efecto secundario del fármaco.

Como otros fármacos similares, la vacuna contra la fiebre amarilla tiene varios efectos adversos. Entre los más comunes se cuenta dolor de cabeza y muscular, así como fiebre leve. Además, puede provocar una pequeña irritación en el lugar de la inyección. En raras ocasiones, puede provocar reacciones alérgicas o problemas en cerebro y otros órganos. Sin embargo, el Servicio de Salud Británico (NHS) apunta que solo se presentan hasta 10 veces por cada millón de dosis.

Para la población mayor de 60 años, el riesgo de la vacuna es mayor. La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que, en pacientes mayores de edad, se debe realizar un análisis de riesgo-beneficio. Sin embargo, en áreas con alta probabilidad de infección, es todavía mejor recibir la inmunización.

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