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Científicos poblanos desarrollan prototipo de inyecciones sin dolor

Recientemente fue dado a conocer un prototipo de inyecciones con tecnología láser que no requiere aguja y no causa dolor en el paciente.

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La fobia a las agujas también conocida como belonefobia es un miedo extremo a procedimientos médicos que involucran inyecciones ó agujas hipodérmicas. La mayoría de la gente con este trauma generalmente lo desarrolla alrededor de los 4 o 5 años de edad, como resultado de una mala experiencia de inmunización.

La incidencia de miedo a las agujas en adultos ha ido creciendo paulatinamente según un estudio realizado en 1995. De la misma forma en Canadá el Dr. Taddio  encontró una prevalencia del 24 por ciento en adultos, porcentaje que se elevó 63 por ciento en niños, lo que representa una gran barrera a la salud.

Afortunadamente gracias los avances tecnológicos y científicos se ha logrado crear un prototipo de inyecciones sin dolor y sin aguja. Este proyecto el cual fue realizado en Puebla por el Dr. Rubén Ramos García, investigador del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE) junto a su equipo de trabajo, el cual consiste de un dispositivo con tecnología láser que permite inyectar líquidos sin causar ningún dolor.

Estamos interesados en este proyecto más que nada porque los desechos médicos, sobre todo agujas, representan un serio problema de salud pública. Los casos de piquetes accidentales de trabajadores de salud los exponen a múltiples enfermedades como hepatitis, VIH, entre otras.

Sobre su funcionamiento explicó que el prototipo contempla el diseño de un dispositivo microfluídico que se divide en dos partes: uno es la cámara donde se produce una burbuja, y la otra es el canal, por donde sale expulsado el líquido o medicamento.

La clave para generar los chorros de alta velocidad consiste en calentar el agua muy rápido sin que llegue a hervir. La temperatura límite para calentar el líquido es de aproximadamente 300 grados Celsius. Al llegar a esta temperatura, el líquido sufre una transición de fase explosiva, es decir, cambia de líquido a vapor, generando una burbuja que se expande y colapsa en tan solo 300 microsegundos. La expansión de la burbuja desplaza el líquido empujándolo a través del canal. El diseño del canal permite aumentar la velocidad del líquido hasta unos 100 metros por segundo, una velocidad suficientemente rápida como para poder romper la piel.

Desafortunadamente al ser un prototipo y al utilizar láser su precio es de aproximadamente 2 mil dólares. Sin embargo, se estima que si se fabrica a gran escala los precios bajarían considerablemente.

Este proyecto fue inspirado por uno creado por investigadores del Instituto de Tecnología de Georgia y de la Universidad de Emory en Estados Unidos, el cual consiste en un parche que puede penetrar las capas de la piel sin causar dolor.

Al contrario del dispositivo láser, este es barato y puede ser enviado por correo postar para auto administrarse.

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