Las condiciones pulmonares crónicas se cuentan entre las más peligrosas dentro del sector médico. La fibrosis quística, a pesar de los avances en investigación, todavía no tiene una cura. Otras, como el EPOC o el cáncer, son de los más mortales en todo el mundo con millones de víctimas al año. Una solución a estos padecimientos podría estar en el ARN mensajero (ARNm).

Un grupo de investigadores ha propuesto una nueva forma de administrar el ARNm a los pulmones. Ello, sin permitir que el cuerpo lo degrade durante su trayecto. Los hallazgos fueron publicados en la revista Advanced Materials por científicos del Colegio Imperial de Londres. De acuerdo con Asha Patel y Daniel Anderson, coautores del estudio, se podría lograr este objetivo con un inhalador.

¿Cómo llevar el ARNm a los pulmones?

Los expertos se inspiraron en el funcionamiento de fármacos para el asma. Tanto los inhaladores como los nebulizadores envían el medicamento directamente a los pulmones. Así, razonaron que podrían administrar las dosis correctas de ARNm con este mismo método. El único reto sería cómo proteger a la sustancia de la degradación natural del cuerpo.

Para evitar el uso de materiales muy resistentes al deterioro (que pudieran acumularse en el cuerpo y ser tóxicos), eligieron polímeros cargados positivamente, que son biodegradables. Su fármaco consiste en esferas de poli-beta-aminoácidos cargadas de ARNm. En sus pruebas de laboratorio, la codificaron para fomentar la producción de luciferasa, una proteína bioluminescente.

Después, se administró el ARNm a ratones. Tras 24 horas de la inhalación, la gran mayoría de los sujetos de prueba ya producían la proteína en sus pulmones. El deterioro natural del cuerpo redujo la efectividad del tratamiento con el tiempo. Sin embargo, repetidas dosis del fármaco permitieron mantener una producción estable de luciferasa.

Este método no solo permite administrar ARNm fácilmente a los pulmones. También permite que la sustancia penetre en todos los espacios del órgano, incluidos los cinco lóbulos. Anderson y Patel confían que se podría comercializar el fármaco en la forma de un polvo inhalable, seco y congelado. Sin embargo, su hallazgo no fue probado en pacientes humanos.

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