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Envejecimiento en México, un fenómeno que llegó para quedarse

El envejecimiento de la población en México es un fenómeno que nos ha tomado por sorpresa y que implicará cambios drásticos en el cuidado de la salud

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El envejecimiento en México (y en todo el mundo) es un fenómeno que se está presentando sin previo aviso, por decirlo de una forma sutil. En años y décadas previas este proceso ya advertía su potencial como fenómeno de salud, siendo ignorado incluso en nuestros días con la típica frase, “eso nunca nos pasará“. En el mejor de los contextos posible, existen países que se han preparado de forma consciente y eficiente para su llegada, aprendiendo de manera perfecta el significado de la palabra “envejecer” y todo lo que conlleva el hacerlo de forma exitosa.

Desafortunadamente en nuestro país (como en muchos otros) este fenómeno nos ha tomado por sorpresa y lo continuará haciendo, simplemente porque cada día que pasa el número de adultos mayores que demandan cuidados, protección social, servicios médicos y trabajos remunerados, entre otras necesidades, se incrementa. Algunos adultos mayores únicamente luchan a diario por tener una familia que comprenda que su etapa de la vida se vive de una manera muy diferente, pero que es tan digna y maravillosa como cualquiera otra del ser humano.

Hasta el año 2017, en nuestro país habitaban 12 millones 973 mil 411 personas mayores de 60 años, mismos que de acuerdo con el Consejo Nacional de Población (CONAPO), se dividen en un 53.9 por ciento de mujeres y 46.1 por ciento de hombres. Asimismo, se estima que para el año 2030 el número de adultos mayores será de 20.4 millones, cifra que representará al 14.8 por ciento de la población del país; e incluso se espera que el número aumente a 32.4 millones de personas para 2050, el 28 por ciento de la población de México. ¡Vaya datos sorprendentes!

Uno de los aspectos más desafiantes de este fenómeno es la velocidad a la cual se está presentando. En el caso de México únicamente bastarán 30 años para duplicar la población de adultos mayores, pasando del 9.5 por ciento actual a un 21.5 por ciento, aproximado. En otros países este fenómeno se ha demorado hasta 100 años… o incluso más tiempo.

El envejecimiento de la población mexicana implicará una profunda transformación en cuanto a las demandas sociales se refiere. Conceptos como “reestructuración” o “reorganización” se escucharán cada vez con mayor frecuencia dentro de diferentes instituciones. Necesidades básicas como empleo, vivienda, equidad, educación y salud tendrán que adaptarse a una estructura por edad, la cual dejó de ser predominantemente joven para transitar muy rápidamente a etapas de pleno envejecimiento. Todo lo anterior gracias a nuestra esperanza de vida, la cual sigue incrementándose año tras año.

Afortunadamente para muchos mexicanos hoy día la palabra “envejecimientoha dejado de ser un concepto que se preste a la indiferencia, pues muchos jóvenes ya se preparan y educan para hacer frente a este fenómeno. Poco a poco han entendido que no se trata de un concepto opcional, sino que algún día estará a nuestro lado y parte del éxito que se tenga para enfrentarlo dependerá de la medicina preventiva y educativa, todo siempre en miras de alcanzar algo conocido como “calidad de vida“.

El cambio en la estructura por edad contribuirá a modificar el patrón de enfermedades y la mortalidad general de la población. Las enfermedades crónico degenerativas como diabetes mellitus o hipertensión arterial continuarán en aumento. Los costos económicos que se deben asumir para obtener una atención médica de calidad en la actualidad se encuentran rebasados y esto indudablemente dificulta nuestra manera de actuar ante la situación. Un gran reto nos esperar, como sociedad y como gobierno.

La búsqueda e implementación de nuevas estrategias tendrán que encontrarse encaminadas a encarar el envejecimiento poblacional. Una medicina altamente preventiva, el constante fomento de la buena salud, una adecuada oferta de servicios para el adulto mayor, así como programas con bases sólidas y con una buena promoción de los mismos hará que las habilidades y destrezas de los adultos mayores se potencialicen.

Fortalecer la participación en la sociedad es una gran desafío que tendremos todos los mexicanos. La motivación por conocer mejor la vejez y al adulto mayor será vital. Una buena educación, como siempre, será pilar de mayor y mejor conocimiento, como sociedad y familia, además de que nos guiará hacia una cultura exitosa de cara al envejecimiento y todo lo que de ella se derive.

Un gran sentido de pertenencia debe sobresalir en nuestro país. Los adultos mayores del mañana ya nacimos, debemos tener una corresponsabilidad íntegra para garantizar las bases que nos lleven a un envejecimiento exitoso y por ende a un nuevo paradigma en el futuro.