Fue a principios de agosto que inició el último brote de ébola en la República Democrática del Congo. Entonces, no había pasado ni una semana del fin oficial de su última crisis sanitaria. Debido a la complejidad política y social de la zona, los avances son lentos. Incluso la Organización Mundial de la Salud (OMS) cree que la situación no se resolverá en largo tiempo.

Mientras tanto, el ébola se sigue anotando nuevos hitos de gravedad. El Ministerio de Salud del Congo informó en un comunicado las nuevas cifras del brote. Hasta ahora, la dependencia contabiliza 608 casos confirmados de la enfermedad. Otros 29 están bajo vigilancia para confirmar la presencia del virus. Aunque 207 pacientes se han recuperado, otros 368 perdieron la vida.

Se intensifican las barreras en la lucha contra el ébola

En general, la tasa de supervivencia de la enfermedad es del 50 por ciento. Sin embargo, las autoridades del Congo señalan que éste brote provoca la muerte de 6 de cada 10 pacientes. La mayor parte de los afectados son habitantes del país. Sin embargo, en más de una ocasión profesionales de la salud y expertos extranjeros se infectaron durante sus actividades.

La crisis de ébola está todavía concentrada en la región de Kivu del Norte. La provincia es la más poblada en la frontera con Uganda, Ruanda y Sudán del Sur. Por esta razón, la OMS teme que en algún momento se presenten casos transfronterizos. Además la zona se encuentra envuelta en un complejo conflicto civil. Las fuerzas armadas no permiten una adecuada atención sanitaria.

El país además sostuvo elecciones presidenciales. La jornada estaba programada para 2016, pero fue pospuesta múltiples ocasiones. Se planteaba volverla a retrasar, pero al final se realizó el último domingo de 2018. Las tareas de lucha contra el ébola también se vieron perturbadas. No solo por las actividades, también por enfrentamientos entre gobierno y grupos disidentes.

Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS, criticó la inseguridad del Congo. El funcionario dijo que los esfuerzos contra el ébola finalmente pueden empezar a notarse. Sin embargo, una menor intensidad de las tareas podría incrementar la transmisión de la enfermedad. Señaló que esta circunstancia sería una tragedia para la población, que ya ha sufrido mucho.

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