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El arte beneficia de gran manera a los estudiantes de medicina

Un reciente estudio realizado en EE.UU. reveló que el arte puede resultar beneficioso para la salud de los estudiantes de medicina.

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Es bien sabido que el arte funciona como alimento para el intelecto y para el espíritu. Miles de artistas alrededor del mundo han utilizado su trabajo para canalizar sus sentimientos y expresar sus pensamientos.

Sin embargo, podría tener más beneficios de lo que se pensaba, pues recientemente un estudio realizado por las Universidades de Tulane y Thomas Jefferson en Estados Unidos, dio a conocer que los estudiantes de medicina que pasan más tiempo participando en actividades artísticas también mejoran sus niveles de empatía y tolerancia con los pacientes, además que colapsan menos por estrés dentro del consultorio o clínica.

Las humanidades a menudo han sido dejadas de lado en los currículos de las escuelas de Medicina, pero nuestros datos sugieren que la exposición a las artes está relacionada con cualidades personales importantes para los futuros médicos”, afirmó el autor principal del estudio, el Dr. Marc Kahn, de la Universidad de Tulane.

Para el análisis los expertos seleccionaron a un grupo de estudiantes y a la mitad se les dio la tarea de tocar un instrumento, pintar o asistir con frecuencia a eventos culturales. 

Al finalizar el lapso que dimos analizamos la salud de los estudiantes del grupo control y la de los que debieron realizar las actividades. Para nuestra sorpresa la salud se vio beneficiada en estos últimos en cuanto a estilo de vida.

Asimismo, otro estudio realizado en Noruega reveló que aquellos que son aficionados a visitar galerías y museos o a asistir a teatros y conciertos con cierta regularidad, son más sanos, menos ansiosos y tienden menos a deprimirse que aquellos que nunca participan en actividad cultural alguna.

Para el estudio los especialistas utilizaron los datos de 50 mil 759 personas de entre 20 y 80 años de edad, quienes realizaron cuestionarios para determinar con qué frecuencia se comprometían en actividades culturales y cuál era su estilo de vida, incluida la actividad física y su estado de salud mental.

Las actividades culturales fueron clasificadas como creativas: en las que el individuo hace una tarea para crear algo cultural, por ejemplo, una clase de pintura o una clase de violín; y receptivas, en las que el individuo recibe impresiones o experiencias culturales sin tener que crear, como ir a un concierto, una exposición de arte, el teatro o visitar un museo.

Los resultados arrojaron que el arte puede mejorar el ánimo, liberar el estrés, aumentar el autoestima y mejorar la plasticidad cerebral de las personas en general. Sin embargo, quienes más se mostraron beneficiados fueron son los hombres que asisten con frecuencia a actividades receptivas, pues ellos además de todo lo dicho anteriormente, estimulan el pensamiento creativo y les ayuda a prevenir la demencia.