Todavía hoy no se entienden a la perfección las mecánicas detrás del aborto espontáneo. Se sabe que entre el 10 y el 20 por ciento de los embarazos resultarán en uno. Algunos científicos incluso plantean que el estado emocional de las madres es un factor. Sin embargo, hay pocas certezas. Esto, porque no se conoce bien cómo la placenta influye en las primeras etapas de la gestación.

Expertos de la Universidad de Cambridge están dispuestos a afrontar este reto. Los expertos han desarrollado una mini placenta sintética. Los resultados de sus primeras investigaciones han sido publicados en la revista Nature. De acuerdo con Margherita Turco, coautora del estudio, el objetivo es estudiar el embarazo. En específico, las dificultades de los procesos tempranos.

La placenta es absolutamente esencial como soporte del bebe mientras crece dentro de la madre. Cuando no funciona correctamente, puede resultar en problemas serios. Hablamos desde preeclampsia hasta un aborto espontáneo. Estas condiciones tienen efectos inmediatos y duraderos tanto para la mujer como para el infante. Pero nuestro conocimiento de este importante órgano es muy limitado. Nos han hecho falta buenos modelos experimentales.

Una placenta sintética para estudiar el embarazo

De acuerdo con los investigadores, los fallos en la placenta causan infertilidad. Sin embargo, no se han podido encontrar las razones detrás de este fenómeno. Además, no se pueden utilizar modelos animales. Los investigadores reafirman que el proceso de embarazo es muy distinto para los humanos. Por ello, afirmó el coautor Graham Burton, la solución fue un mini órgano artificial.

Nuestro equipo creció organoides similares a una placenta. Lo logramos recolectando células de un tejido humano. Estos mini-órganos se asemejan mucho a una placenta regular en su primer trimestre. Además, secretan las mismas proteínas y hormonas esenciales que su contraparte real. Mejor todavía, son genéticamente estables y pueden sobrevivir en el largo plazo.

Se espera que esta placenta sintética sirva para estudiar las mecánicas de embarazo. En específico, la relación entre este tejido, la madre y el feto. Afirman que también podrá ser usado para confirmar la seguridad de nuevas opciones farmacéuticas. Anteriormente, los científicos ya habían diseñado organoides sintéticos para el útero. Con réplicas de ambos tejidos, ahora los investigadores podrán observar de primera mano cómo se “comunican” uno con el otro.

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