El mercado laboral en el sector médico es difícil de predecir. Muchos profesionales tienen salarios muy por debajo de lo ideal. Otros, con el emprendimiento necesario, han abierto su propio consultorio. Este tipo de volatilidad también se puede notar en otros centros de salud. En ellos, la rotación laboral puede tener un efecto grave en la moral.

Si eres el líder de un equipo médico, en algún punto deberás enfrentar la salida de un colaborador querido. Cuando pierdes un elemento importante, necesitas un excelente manejo de la situación. De lo contrario, el golpe a la moral del equipo puede provocar una caída en el desempeño. Peor aún, ocasionar una ola de renuncias. Para evitar este desenlace, sigue los siguientes pasos:

1Organiza una celebración para elevar la moral

No importa que tanto lo intentes. No puedes fingir que nada pasó cuando un miembro crucial de tu equipo se va. De hecho, si tratas de hacer esa jugada, puedes terminar por dar a entender que no te interesa. La fiesta no solo es para mostrar aprecio a la persona o para alzar los ánimos. También servirá para reforzar los lazos entre quienes se quedan.

2Averigua las razones detrás de su salida

Es posible que tu colaborador se vaya de tu centro médico por una cuestión de moral. Tal vez, simplemente le ofrecieron una mejor oportunidad. De cualquier forma, es necesario que tengas una entrevista de salida con esta persona. Pídele que sea honesto sobre sus motivos. Además, es conveniente que obtengas una retroalimentación sincera sobre cómo mejorar tu servicio.

3Sostén conversaciones uno-a-uno con el resto del equipo

Una vez que se haya ido tu colaborador, es momento de encargarte de la moral de los demás. Verifica su estado de ánimo. Usa también las reflexiones de tu ex-empleado para confirmar si son problemas generalizados o particulares. Tu objetivo debe ser identificar si la renuncia es el inicio de un patrón. Si lo es, debes averiguar cómo corregir el rumbo de tu centro médico.

4Duplica tus esfuerzos de liderazgo

Sin importar tu conclusión, debes esforzarte más que nunca en tu rol como cabeza del equipo. Asegúrate de repartir las tareas que desempeñaba tu colaborador entre el resto del personal. Confirma que todos estén conscientes de las expectativas que tienes. Pero más importante, asegúrate tu gente sepa y se sienta con la capacidad de avanzar hacia delante.