La labor de los médicos en la televisión es muy diferente de la que se cumple en el mundo real, creando falsas expectativas en muchos casos.
La medicina es una carrera tutorial que se aprende durante un periodo de tiempo para después practicarlas diariamente.
Parafraseando al expresidente Luis Echeverría Álvarez: “la violencia contra los médicos, no está rebasada, no desaparece… sino todo lo contrario”.
Dentro del ámbito hospitalario es común referir que, “los pacientes recomendados por colegas o familiares, se complican y no les va bien”.
Hoy en día las redes sociales son indispensables; sin embargo ofrecer consulta a través de WhatsApp o Messenger puede ser problemático.
Apelar a un desmedido hiperpatriotismo sería caer en el mismo error que el presidente Trump, error que no se puede cometer en el campo médico.
A pesar del halo de misticismo que rodea a la profesión médica, la realidad de las cosas es que los profesionales de la salud también son seres humanos.
Tarde o temprano todo médico deberá enfrentarse con pacientes difíciles, cuyo trato requiere de ciertas habilidades más allá del conocimiento médico.
Los millennials son una generación de consumidores con características, necesidades y demandas muy diferentes a las nuestras.
Antes de iniciar, he de referir que éste texto no es un escrito mío y lo transcribo completo con su respectiva referencia.