Amiba “come-cerebros” cobra una vida en EUA, pero la sobrevive niña en España

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Se considera que la meningoencefalitis amebiana primaria (MAP) ocasionada por la amiba Naegleria fowleri es una de las más raras y letales que existen. Con unos 400 casos registrados en todo el mundo y una tasa de muerte de casi el 97 por ciento, siempre que esta enfermedad se cobra una víctima, el caso es estudiado detenidamente.

Este fin de semana se dieron a conocer otros dos casos de la llamada amiba “come-cerebros”, uno de ellos en Estados Unidos de América (EUA) y el otro en España. La condición de ambos pacientes fue dada a conocer con varios meses de retraso por las respectivas agencias de salud nacionales, con el objetivo de evitar pánico entre la población.

Para el caso de EUA, la amiba infectó y mató a un habitante de New Jersey el verano pasado. A través de un comunicado, el Departamento de Salud de la ciudad de Waco, en Texas (donde el hombre presuntamente habría contraído la MAP), apuntó que se encontraron pruebas de que el N. fowleri podría haber afectado a la víctima mientras se alojaba en un parque acuático.

De acuerdo con el comunicado, en las aguas del parque acuático no se encontraron como tal la presencia de la amiba, pero sí se detectaron condiciones en el entorno (como la presencia de materia fecal, altos niveles de turbiedad y una concentración mínima de cloro) que favorecerían al organismo. Hasta corregir estándares de sanidad, la empresa permanecerá cerrada al público.

Igualmente, El País reportó que una niña española de 10 años habría sido capaz de sobrevivir a la amiba. Las autoridades sanitarias locales rastrearon la fuente de la infección a una piscina pública, pero han mostrado consternación porque las instalaciones cumplían plenamente con los estándares de prevención de enfermedades. Aunque afirmaron que el lugar está cerrado y ya no hay mayor riesgo de contagio, plantearon la necesidad de revisar las normas de higiene.

La niña habría sido afectada por la amiba a finales de marzo pasado, cuando ingresó a un hospital público en Toledo. Se le administró un tratamiento a base de anfotericina B. Debido al bajo número de casos causados por esta amiba, la terapia se considera experimental y puede llegar a expresar varias situaciones adversas. Los expertos a cargo del caso afirmaron que la joven se encontraba curada, pero no detallaron si había sido afectada por algún efecto secundario.