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Trabajar en una farmacia, la alternativa para los médicos que no acceden a una especialidad

De los 34 mil 874 médicos aspirantes que presentaron el examen en 2016, sólo 7 mil 772 pudieron acceder a una residencia médica.

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Mucho se ha hablado sobre la falta de vacantes que prevalece en el sector salud, tanto en el ámbito público como en el sector privado, pues sólo un reducido porcentaje de los médicos egresados de las diferentes facultades de Medicina del país logra estudiar una especialidad médica.

De acuerdo con la Comisión Interinstitucional para la Formación de Recursos Humanos para la Salud (CIFRHS), la competencia para obtener una plaza de residencia médica en México se ha incrementado considerablemente, una tendencia que ha ocurrido principalmente en los últimos dos años. Bajo este contexto, en 2015 hubo 33 mil 434 aspirantes y únicamente 7 mil 529 pudieron entrar a una residencia. En 2016 realizaron el examen 34 mil 874, frente a 7 mil 772 que pudieron acceder a la residencia médica.

¿Qué pasa con el resto de los médicos que no entran a la especialidad?

De acuerdo con un artículo del periódico poblano El Popular, esta falta de oportunidades y la saturación laboral en medicina ha ocasionado que los médicos recién egresados que no fueron admitidos en alguna especialidad, (o incluso al salir de ella) contemplan como opción trabajar en consultorios anexos a una farmacia.

Un médico de la Benemérita Universidad Popular Autónoma de Puebla (BUAP), entrevistado por el citado medio de comunicación, declaró que a pesar de mantener un buen promedio a lo largo de la carrera, éste no sirvió de mucho cuando tuvo que enfrentarse en la férrea competencia laboral, pues la realidad es que afuera de la facultad de Medicina no existen muchas oportunidades de trabajo.

Existen médicos a los que les va bien económicamente, pero creo que a la mayoría no. Muchos pensamos que nuestro trabajo no está lo suficientemente valorado por la falta de oportunidades laborales y esto ha ocasionado que muchos busquemos trabajo en farmacias dando consultas a 30 o 50 pesos. En la carrera yo era un estudiante de nueves, pero al igual que yo había otros 2 mil estudiantes. Además las plazas las dan de acuerdo al promedio, pero sólo eran cinco lugares por hospital; en México somos muchos estudiantes para pocas instituciones de salud .

Injusticias o “preferencias” en el sistema de salud

Aunque tiene un sueldo modesto, el joven médico declaró que la mayoría de sus ganancias dependen de las consultas que realice al día. “Máximo he ganado 500 pesos al día, incluso hay pacientes me dejan una pequeña propina como señal de agradecimiento; a veces hasta comida me dan”.

Definitivamente existe una gran injusticia al momento de acceder a una residencia pues muchos de mis compañeros con bajo promedio pudieron entrar al IMSS, ISSSTE u hospitales generales gracias a que familiares o amigos trabajan ahí, lo que significa que ellos no se ganaron ese lugar con esfuerzo.

Otro médico entrevistado por el Popular, refirió que al empezar a trabajar en una farmacia sintió mucha vergüenza y frustración, pues sintió que haber estudiado más de 10 años no valieron la pena para conseguir un buen trabajo. Sin embargo, con el paso del tiempo, descubrió que su trabajo es de gran utilidad entre la población de escasos recursos.

Esta idea me dio fuerzas para ofrecer un mejor servicio. Los servicios de salud son muy caros en México, pero los médicos que trabajamos en farmacias tenemos la posibilidad de  dar un servicio muy económico. Si estudiamos la carrera de medicina fue con el objetivo de ayudar a los demás, no para ser ricos.

De acuerdo con la CIFRHS, existen otros factores que han ocasionado que la competencia por hacerse de una residencia sea un poco más difícil: el veloz incremento de nuevas escuelas de medicina, así como los médicos que vuelven a intentarlo o los que deciden esperar algún tiempo para presentarlo.

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  1. México vive una crisis por la falta de recursos humanos en salud. Esta crisis no se originó por la falta de aspirantes para estudiar la carrera de medicina, ni por la falta de demanda del servicio por parte de los mexicanos.
    Esta crisis se gesta en las instituciones públicas y privadas, encargadas de la formación y de la regulación de los recursos humanos en salud.
    Por parte de las instituciones reguladoras, al no fomentar de forma realista la generación de recursos en salud, distinguiéndose por la falta de gestión de presupuestos que superen la inflación; aunado a esto, no promueven condiciones que generen una mayor rentabilidad para las instituciones formadoras, más allá del poco prestigio que un médico egresado, con sus aspiraciones destruidas, pueda generar en el modesto desempeño de su profesión.
    Y por parte de las instituciones formadoras, por haber transformado la educación del médico, en un negocio desalmado, donde la curricular de la carrera es solo una “introducción” a la profesión médica, y se le adoctrina al estudiante, para que piense que no será un verdadero medico hasta que termine su formación en una especialidad clínica-quirúrgica.
    Actualmente, el médico general debe de asumir roles dentro de las especialidades en las que hay deficiencia de personal (medicina interna, urgencias, etc…), y para esto, es necesario médicos generales seguros de sí y competentes, y no simples aspirantes a residencias médicas.
    Aspirantes quienes en su anunciado fracaso, en alcanzar a una residencia médica, terminan pensando que son médicos de segunda, obligados a adaptarse a la oferta de trabajo existente, en la justificación de que es una forma de ayudar a los más necesitados, en lugar de realmente valorar su profesión manteniendo sus aspiraciones, que lo llevaron a realizar tantos sacrificios, y continuar luchando para realizar sus sueños.

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