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Tecnología aplicada, aliada estratégica de la Medicina del Futuro

Una paciente con inmovilidad del cuello a sus pies fue capaz de sostener una barra de chocolate y comerla gracias a la tecnología aplicada en el sector salud

cerebro

El desarrollo cada vez más específico de la tecnología aplicada para las diferentes áreas de la Medicina forma parte de una tendencia que en muy poco tiempo podría ser una alternativa real y efectiva para el paciente clínico no sólo en México, sino en la mayor parte de las regiones del mundo.

¿Ciencia o ficción?

Una realidad que supera los límites de la imaginación

De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) se calcula que a nivel mundial más de mil millones de personas viven en todo el mundo con alguna forma de discapacidad; de ellas, casi 200 millones experimentan dificultades considerables en su funcionamiento.

En México, el 58.3 por ciento de las personas con alguna discapacidad corresponden a alguna deficiencia que les impide caminar e incluso moverse parcial y/o totalmente, (INEGI).

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Interfaz cerebro-computadora

En este contexto, el desarrollo de la tecnología aplicada en el campo de las Neurociencias podía representar una posibilidad real en el tratamiento del paciente con ánimos a mejorar la calidad de vida del paciente destinado a pasar buena parte de su vida en una silla de ruedas o con algún padecimiento que le haya imposibilitado mover alguna extremidad. Incluso, como un apoyo para aquellas personas amputadas derivado de algún accidente.

Tal es el caso de Jan Scheuermann, una paciente cuya parálisis le impide mover desde el cuello hasta los pies, pudo sostener una barra de chocolate y comerla gracias al funcionamiento de un brazo robótico que hizo funcionar con el pensamiento.

En este sentido, de acuerdo con la información contenida en un artículo publicado por la cadena de noticias El Diario Popular:

A Jan Scheuermann se le colocaron electrodos en contacto directo con las áreas del cerebro que normalmente controlan los movimientos de su brazo y mano derecha. Estos electrodos registraron la actividad eléctrica que se produjo específicamente en las áreas relacionadas con el movimiento de su brazo. Luego, esta información fue transportada hacia una computadora especialmente preparada para aplicar una serie de algoritmos específicos que tradujeran la actividad eléctrica generada en comandos o instrucciones capaces de controlar el brazo artificial. De este modo, Jan pensó en mover la mano mecánica y esta siguió sus órdenes.

¿Será la tecnología aplicada vital para la Medicina?

 

Imagen: Bigstock

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