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Reflexiones sobre el dolor cervical asociado al uso del smartphone (Parte II)

Además de los padecimientos físicos, las nuevas tecnologías provocan problemas de otra índole, especialmente entre niños y adolescentes.

El consumo desenfrenado de nuevas tecnologías que buscan la novedad por la novedad conduce a afectaciones para los consumidores de las mismas, quienes se verán afectados ya no sólo presentando signos y síntomas que evidencien afecciones físicas como las descritas en el texto anterior, sino también en el uso de sus funciones mentales superiores, con una menor capacidad de flexión básica, así como poca o nula habilidad de comunicación real cara a cara.

Asimismo pueden presentarse disfunciones en la memora, además de datos sugestivos relacionados con el déficit de atención, dificultad para permanecer concentrado en una cierta tarea y agitación. Pueden agregarse también patrones de conducta sutiles que conlleven el desprecio por los demás y de otros dispositivos que pudieran resultar igualmente útiles. Incluso los estudios sugieren que el estímulo digital constante puede estar contribuyendo a un déficit de atención con mayor problemática en la sociedad moderna.

Resulta triste observar a niños y adolescentes que presentan comportamientos de desorientación, distracción y cierto desconcierto respecto de sí mismos, así como de su entorno, del cual se muestran totalmente aislados mirándolo a través de una pantalla diminuta. Niños y adolescentes necesitan por sobre todas las cosas un buen educador.

Las características propias de este tipo de juguetería digital muchas veces se confunden con las habilidades que debieran desarrollarse en un aula de clase. El cerebro da la impresión de preferir dar “clics”, ver videos y fotos a leer y/o estudiar seriamente; presentando crecientemente ya no solo dolor en el cuello, sino déficit neuronal continuo y además con pérdida de oportunidades en la adquisición de otras habilidades.

Mientras disfrutamos de las bondades de la red estamos sacrificando nuestras capacidades para leer, debilitando el pensamiento con profundidad, crítico, reflexivo, conceptual y creativo. Así hasta el punto de que al ser humano le cuesta cada vez más leer un libro y asimilar textos extensos, pues se ha ido acostumbrando a lo inmediato de la red.

Todavía algunos profesores conservan la costumbre de solicitar al alumno el retirarse de clase si éste se encuentra más atento al teléfono que a la clase misma, mientras que otros tantos predican con el ejemplo, llegando a clase enviando textos o prolongando su uso durante el transcurso de la clase, fomentando así la distracción a los propios alumnos. Hay evidencia basada en la observación en algunos colegios que indican que no hay correlación entre las nuevas tecnologías y el aumento del aprendizaje.

Respecto a los denominados jóvenes multitarea, existen experimentos sólidos que muestran que ni siquiera las mujeres poseen dicha habilidad. Nadie la posee y eso es precisamente lo que predica el Dr. Manfred Spitzer, neurocientífico alemán, quien considera que con un buen profesor en clase y las ganas de aprender con papel y lápiz lo demás sobra. No deberían utilizarse las tecnologías hasta los 18-20 años.

Los resultados de estudios científicos han mostrado una correlación positiva entre comportamientos antisociales, violencia, ansiedad o síntomas depresivos, además de una pobre calidad de sueño con retardo en el inicio del mismo y el sobreuso de este tipo de dispositivos.

Ninguna tecnología por más avanzada que sea sustituye el placer que proporciona el trabajo mismo, el placer que proporcionan sus resultados y la certeza del valor que tienen estos resultados para la comunidad. La tarea más importante de la enseñanza es despertar y fortalecer estas fuerzas psicológicas en el joven, cultivando cualidades y aptitudes valiosas para el bien común; teniendo así, maestros que constituyen una especie de artista en su campo. Este cimiento psicológico genera por si solo un deseo gozoso de lograr una de las posesiones más valiosas que pueda alcanzar un ser humano: conocimiento y destreza artística.

En parte el cliente debe procurar estar atento para no dejarse fascinar por la publicidad inagotable e interminable, que muchas veces vende más ilusiones que realidades, con el objetivo de propiciar los bienes que acarrea la tecnología, evitando los riesgos y daños que su mal empleo podría llegar a suscitar.

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