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¿Prevenir o remediar?, ésa es la cuestión

La previsión es una cualidad prácticamente desconocida en México, pero... ¿y si apostaramos más por la profilaxis?, la clave quizás esté en la información.

La previsión no es una cualidad que nos caracterice particularmente a los mexicanos (me incluyo)… salvo que sea por obligación, tal y como sucede (en cierta medida) con los seguros automotrices. Desafortunadamente esta falta de una cultura de previsión permea todos los aspectos de nuestra vida, incluso llegando a afectar nuestra salud, algo que podría cambiar con un poco de “motivación médica”.

En semanas anteriores tuve la oportunidad de leer un par de estudios, los cuales tenían un punto en común: la falta de información hacia el paciente por parte de su médico, información que, de acuerdo con los entrevistados, hubiera cambiado radicalmente su forma de actuar de haber sido de su conocimiento.

El primero de los citados estudios tenía que ver con la adopción de la profilaxis per-exposición (PrEP) entre los hombres homosexuales y bisexuales como método para prevenir el contagio de enfermedades de transmisión sexual. Los resultados de dicho estudio revelaron que hasta el 60 por ciento de los pacientes ignoraban la existencia del PrEp, mucho menos sus beneficios. De igual modo, un porcentaje similar se mostró dispuesto a tomar dicha opción y hubieran deseado que su médico la hubiera hecho de su conocimiento con anterioridad.

El segundo de los estudios tiene implicaciones muchas más cercanas para nosotros, pues se trata de una investigación realizada entre pacientes con diabetes (una de las enfermedades crónicas con mayor incidencia en nuestro país). En éste se revelaba que muchas de las personas con este padecimiento ignoraban que pudieran perder la visión como resultado de la diabetes, pues su médico nunca hizo de su conocimiento dicha información.

Cierto, lo que un paciente diga en una entrevista a posteriori puede ser muy diferente de lo que hubiera hecho de verdaderamente contar con la información en cuestión, especialmente porque muchos de nosotros vivimos bajo la filosofía de “eso nunca me va a pasar a mí” y tendemos a pensar únicamente en el “de haber sabido hubiera…” cuando las cosas han sucedido; sin embargo, ¿no sería mejor dejar dicha decisión (y sus repercusiones) en la mente del paciente que en la propia?

Probablemente resulta muy cansado y frustrante repetir información a todos tus pacientes sólo para ver como la gran mayoría de éstos la ignoran monumentalmente, seguramente yo también optaría por omitir esa información a la cual nadie parece prestar atención… pero entonces estaría impidiendo que aquellos a quienes verdaderamente va a importarles el mensaje sean capaces de recibirlo.

Sí, las tasas de pacientes que apuestan por la profilaxis en México son paupérrimas, pues (como mencioné al comienzo de este texto) no contamos con una cultura de la previsión, y sí, seguramente el 100 por ciento de los pacientes con una ETS o aquellos que han quedado ciegos a causa de la diabetes jurarán que todo hubiera sido diferente de conocer la profilaxis, entonces por qué no evitar que el peso de dicha decisión sea cargado a los médicos (como si les hiciera falta cargar con otra culpa) simplemente haciendo del conocimiento de tu paciente todas las alternativas de tratamiento disponible.

Al final del día los médicos sólo pueden proteger la salud de sus pacientes hasta cierto punto y no puede hacerlo de sus propios pacientes, pero ¿te imaginas cuánto podría cambiar la calidad de vida de tus pacientes con enfermedades tan comunes como la diabetes o tan raras como la hemofilia con la profilaxis?

Cierto, en México no existe la cultura de la prevención… pero… ¿y si comenzamos a cultivarla en los consultorios y hospitales?

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