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Píldoras digitales, ¿el inicio de la Terapia Digital?

La semana pasada la FDA aprobó el uso de píldoras digitales, hecho que indudablemente revolucionará el mundo de la salud y la relación médico-paciente.

La semana pasada la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) dio luz verde al uso comercial de una píldora que contiene un minisensor llamado Abilify MyCite, el cual puede ser ingerido por cualquier persona con el objetivo de monitorear el apego al tratamiento. El citado gadget lleva al siguiente nivel la tendencia tecnológica de wearables (dispositivos de uso cotidiano para el monitoreo de la salud).

Que una píldora transmita información médica después de ser ingerida resulta impresionante. Si consideramos que vivimos en el mundo de la hiper-información; de ahora en adelante será nuestro propio cuerpo el que produzca millones de datos, mientras que, nuevamente, un software será el encargado de interpretarlos y mostrarlos.

El primer –y más obvio– uso de la citada píldora tiene que ver con frenar el gasto desmedido de los gobiernos, derivado de la interrupción en los tratamientos por parte de los propios pacientes, situación que únicamente en Estados Unidos genera un gasto anual cercano a los 250 mil millones de dólares.

Cuando un paciente no termina su tratamiento, sus síntomas o enfermedad pueden agravarse, mala práctica a la cual también pretende ponérsele un freno con la salida al mercado esta primera píldora digital, pues será un GPS y un método de seguimiento el encargado de decir la verdad sobre el cumplimiento del régimen del tratamiento (o no) del paciente.

Otro de los objetivos iniciales es que las farmacéuticas preparen tratamientos más personalizados para ciertos padecimientos que así lo requieren. Entramos ahora en la época en que las pastillas serán hechas para nosotros, y los consejos de la madre o la abuela sobre qué tomar quedarán atrás.

Por el lado del software, éste es un cambio revolucionario. Posiblemente será aún más importante el uso correcto de una aplicación de historia o expediente clínico que complemente y se comunique con esta tecnología. Aquí los datos arrojados por las píldoras serán impensables y posiblemente ayuden al médico a tomar mejores decisiones o, en su caso, lo alerten sobre desvíos en el tratamiento.

¿Qué sigue?

Posiblemente éste sea el principio de la llamada era de la “Terapia Digital” –la cual va más allá del uso de píldoras digitales– la cual pretende sustituir en algún punto al uso generalizado de pastillas mediante el uso de un software que sea capaz de coacher y sugerir al médico-paciente mejoras en sus tratamientos o prevención. Básicamente, es posible que la tecnología de la píldora digital se traslade a la alimentación; de tal modo, si el médico señala que no debes comer una hamburguesa, será mejor no hacerlo, pues éste terminará por saberlo.

José Miguel Sainz se desempeña como director de mercadotecnia en Ecaresoft y es miembro del equipo fundador de Nimbo X.

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