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4 mitos sobre los condones que tus pacientes deben dejar de creer

A medida que se habla con el paciente es visible la falta de conocimiento que posee en torno al uso y función de los condones.

Datos del Centro Nacional para la Prevención y el Control del VIH-Sida (Censida), una de las instituciones de salud más importantes que existen en la planeación e implementación de mecanismos eficaces de Medicina Preventiva, reveló que, de las 123 relaciones sexuales que tienen en promedio los mexicanos, únicamente en 4 de ellas se utilizaron condones (Proceso, 2015).

Mucho de esta resistencia al uso de preservativo, motivado por miedos, ideas e ignorancia que gira en torno a este pequeño dispositivo plástico. Entre ellos, destacan los siguientes mitos:

“Los condones no han evolucionado en décadas”

De acuerdo con un artículo publicado por The Guardian, la mayoría de tus pacientes puede pensar que los condones no han cambiado desde que comenzaron a distribuirse de forma rutinaria en las campañas de salud a nivel mundial. Sin embargo, esto no es así. Por ello, es necesario orientar al paciente sobre los cambios que ha tenido para bienestar de su salud sexual.

Han habido muchas innovaciones en los condones; la forma, el tamaño, el uso del lubricante, la delgadez del látex, las costillas, los puntos, para no hablar de sabores y colores. Hay condones que prolongan el placer al retrasar la eyaculación. ¡Incluso los condones que brillan en la oscuridad! Qué apropiado …

“Los condones no son tan efectivos”

En la mayoría de las campañas de salud se advierte de un 99 por ciento de probabilidades de eficacia en el funcionamiento de los condones. Por ejemplo, en el caso del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), se advierte sobre un 85 y 95 por ciento de efectividad. Una evaluación que es suficiente para que la población ponga en duda su eficiencia.

Por ello, es necesario ilustrar al paciente sobre la importancia del uso correcto y adecuado del condón para un 100 por ciento de efectividad. Ahí está la clave.

“No se siente lo mismo”

Desde la primera documentación del uso del condón en el lejano año de 1964, aunque existen varios historiadores que datan de la existencia de un condón desde el 33 mil antes de Cristo (InfoLab, 2018), el preservativo ha dejado de ser una pieza rudimentaria, gruesa e incomoda (incluso inolora) que ha beneficiado el potencial erótico de la relación sexual.

Actualmente, además de los condones que brillan en la oscuridad, hay preservativos texturizados, colores y sabores que benefician una máxima sensibilidad al momento de establecer el acto coital. Quítale a tus pacientes esa idea deleznable de la cabeza.

“Es mi novi@, ya no necesitamos”

Cuak, cuak, cuak… pues, vamos por partes. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), diariamente más de un millón de personas contraen alguna de las diferentes infecciones de transmisión sexual (ETS), donde la clamidiasis, la gonorrea, la sífilis y el tricomoniasis, son los principales exponentes, sin hablar, claro, del VIH/Sida.

Informa a tus pacientes. Oriéntalos y destruye poco a poco este tipo de pensamientos y mitos.

Imagen: Bigstock

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Escrito por http://saludiario.com/author/alejandro/

Politólogo y administrador público egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) & Estudiante de Derecho por parte de la Universidad Nacional Abierta y a Distancia de México (UnADM).

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