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La influencia de la conducta de tus pacientes en la obesidad

Mediante intervenciones conductuales existe la posibilidad de que un paciente con obesidad adopte nuevos hábitos de un estilo de vida más saludable.

Existen muchos aspectos que intervienen en la obesidad tales como factores genéticos, ambientales y reguladores, por lo que se trata de un padecimiento complejo que debe ser abordado desde múltiples perspectivas.

Una de éstas son las intervenciones conductuales. Tan sólo para mencionar un ejemplo respecto a la manera en que estos dos componentes –conducta y obesidad– se relacionan, es importante mencionar que, con frecuencia, la obesidad está ligada a la depresión, de acuerdo con la American Psychological Association (APA).

Otro ejemplo es representado por los trastornos de la alimentación: el desorden de ingesta compulsiva -que consiste en consumir grandes cantidades de alimentos en poco tiempo, con pérdida de control y remordimientos posteriores-; y el síndrome de ingesta nocturnaanorexia matinal, hiperfagia vespertina e insomnio con ingestión de alimentos en medio de la noche-, los cuales también están asociados a esta enfermedad, y tienen que ver con los hábitos de un paciente.

En este sentido, los médicos pueden incidir en sus pacientes mediante recomendaciones de intervenciones conductuales que le permitan al individuo adoptar nuevas rutinas relacionadas con un estilo de vida más saludable; tales como las siguientes, de acuerdo con el Manual MSD, considerado uno de los recursos de información médica más utilizados en todo el mundo.

Apoyo

  • Puede ser proporcionado por grupos, amigos o miembros de la familia. Estos pueden influir sumándose a un estilo de vida saludable, además de brindar soporte, motivación y supervisión que, al final, contribuirán a la pérdida de peso del paciente.

Resolución de problemas

  • Se refiere a identificar las situaciones que aumentan el riesgo de ingerir alimentos no saludables por ejemplo, salir a comer, o que reducen la oportunidad de realizar actividad física, como manejar o pasar mucho tiempo sentado, con el objetivo de optar por opciones más sanas.

Control de estímulos

  • Implica desarrollar nuevas conductas y patrones de comportamiento. También puede controlarse mediante el manejo de la contingencia que implica otorgar recompensas en el caso de los hábitos positivos.

Autocontrol

  • Puede incluir el mantener un registro de los alimentos -incluyendo su número de calorías- y determinaciones periódicas del peso en las que se observen y registren los patrones de comportamiento de la persona.

Manejo de estrés

  • Es importante que los especialistas de la salud le enseñen a sus pacientes a identificar las situaciones estresantes y desarrollen estrategias para su manejo, que no impliquen comer.

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Al final, la alimentación es un hábito que acompañará a los pacientes en todo momento y que, utilizada correctamente, e integrando rutinas de actividad física, no solamente permitirá que se mantengan alejados de algunas enfermedades, sino que también contribuirá a desarrollar su calidad de vida.

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