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Vivir en zonas con alta criminalidad podría provocar obesidad en tus pacientes

Vivir en una zona de alto riesgo provoca en el paciente estrés, falta de sueño y una menor actividad física, lo que deriva en obesidad.

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En la actualidad la obesidad se ha convertido en uno de los problemas más grandes que enfrenta el mundo, pues además de todo se trata de un factor de riesgo para que tus pacientes desarrollen enfermedades que pueden resultar mortales como diabetes, hipertensión y cáncer. Si bien la alimentación desempeña un papel fundamental, ésta no es la única variante que influye en el peso de tus pacientes, pues incluso el lugar de residencia, especialmente si se trata de una zona delictiva, también tiene una relación directa.

Lo anterior fue afirmado por Sonia Arteaga, directora del programa para la Prevención de Obesidad y Afecciones Cardiovasculares del Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos (NIH), quien agregó que el hecho de vivir en una zona peligrosa o de alto riesgo provoca en el paciente estrés, falta de sueño y una menor actividad física, situacones que derivan en un aumento de peso.

Una persona que vive en una zona peligrosa por lo general evitará exponerse a las amenazas reduciendo su estancia en el exterior, además de que tendrá dificultades para conciliar el sueño y evitará realizar actividades físicas, lo que tiene un fuerte impacto en su vida y favorece la obesidad.

De esta manera, de acuerdo con la Organización Mundial de Salud (OMS), los casos de obesidad se han triplicado desde 1975 en todo el mundo. En 2016, más de mil 900 millones de adultos de 18 años o más tenían sobrepeso, de los cuales 650 millones eran obesos.

Respecto al plano mexicano, de acuerdo con el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) se estima que 3 de cada 10 niños son obesos, por lo cual diversos organismos le han solicitado a las autoridades del país el emplear nuevas políticas de salud pública para combatir el problema.

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