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¿Es fácil distinguir entre reflujo gastroesofágico y una alergia a la proteína de leche de vaca?

Aunque ambos están presentes en los bebés, se relacionan entre sí y comparten síntomas, son padecimientos considerablemente diferentes.

La enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) y la alergia a las proteínas de la leche de vaca (APLV) son dos problemas presentes en los bebés. Éstas se relacionan entre sí y comparten síntomas, pero se trata de dos problemas que difieren considerablemente.

Para entender más sobre este tema, Saludiario platicó con Irma Muñiz, Licenciada en Nutrición, quien mencionó que uno de los problemas que enfrentan los médicos generales y pediatras, es el diagnóstico de estos dos padecimientos o trastornos gastrointestinales, para los cuales, es necesario establecer una diferenciación clara y precisa.

El reflujo gastroesofágico tiene como síntoma muy frecuente la regurgitación, que es el regreso del alimento del estómago hasta la boca o fuera de ella y que suele ser tema de preocupación para los papás, convirtiéndose en uno de los motivos de consulta más recurrentes con el médico.

La experta mencionó que de acuerdo con las guías internacionales de diagnóstico y tratamiento del reflujo, se habla que alrededor de un 60 por ciento de los lactantes tienen reflujo fisiológico, es decir, existe cierta inmadurez en el esfínter esofágico inferior (EEI) de los bebés y de alguna manera esto ocasiona que presente el reflujo.

En estas guías se plasman diferentes recomendaciones para los médicos. Entre éstas  se destaca que el médico debe valorar la frecuencia y el volumen de las regurgitaciones para hacer un diagnóstico preciso. Así, cuando se trata de una regurgitación simple, hablamos de los niños conocidos como “vomitadores felices”, es decir, los menores que regurgitan sin que exista otro síntoma grave: crecen bien, están felices, no lloran, no tienen dolor”, dijo Irma Muñiz. Por lo general el problema desaparece durante el primer año de vida.

No obstante, destacó que cuando este problema es recurrente (regurgitaciones persistentes) y el bebé regresa el alimento más de cinco veces al día, lo que regurgita ya no es la leche como tal, sino que ésta viene acompañada de ácidos, ocasionando ardor, dolor, que el niño no pueda dormir e incluso, que deje de comer entre otros problemas.

La mayoría de las veces el médico piensa que puede tratarse de reflujo, pero cabe recordar que el reflujo en ocasiones podría ser un síntoma de APLV. Algunos gastropediatras refieren que entre un 50 y un 80 por ciento de los niños con APLV, regurgitan de manera severa. Entonces los médicos se enfrentan a una situación de diagnóstico diferencial complicado debido a que estos niños presentan lo que se conoce como síntomas comunes: dolor, ardor, e incluso infección de oídos, sintomatología respiratoria y gastrointestinal.

Muchos niños acuden a consulta a los ocho o diez meses de edad, cuando el bebé presenta diversos síntomas desde que nacieron que no son siempre los dermatológicos o gastrointestinales; de ahí la importancia del diagnóstico oportuno.

Para el caso de los niños con reflujo existen las que se conocen como fórmulas antirregurgitación que son espesadas, algunas de las cuales están parcialmente hidrolizadas, lo que mejora la digestibilidad y tienen como objetivo solucionar el  problema de la regurgitación.

Si el médico observa que con una fórmula para reflujo no hay mejoría,  que los síntomas continúan y que existe la sospecha de que podría tratarse de una APLV, entonces el médico hará un diagnóstico diferencial y puede considerar la prescripción  de una fórmula extensamente hidrolizada.

Y agrega: “lo que me gustaría dejar como mensaje es que el médico no olvide que si el menor no responde al tratamiento para reflujo, podría caber la posibilidad de que el niño tenga APLV“.

Finalmente, la nutrióloga Irma Muñiz hizo la siguiente recomendación:

Ante una regurgitación simple, los médicos cuentan con fórmulas antiregurgitación. Si el padecimiento es severo, el médico puede prescribir una fórmula para reflujo severo o persistente como las que tienen varios espesantes y están parcialmente hidrolizadas. Lo importante es que más allá del uso de las fórmulas, el médico siempre tendrá en mente que los niños que tienen regurgitaciones persistentes y que sus síntomas no mejoran, es porque podría tratarse de una APLV.

Es en estos casos cuando lo que se indican son fórmulas extensamente hidrolizadas.

Entre las opciones que se encuentran disponibles en el mercado actualmente, se encuentran las ofrecidas por Bayer, empresa que cuenta con fórmulas AR para regurgitaciones fisiológicas, AR D para regurgitaciones severas o persistentes y para el caso de APLV ofrecen Novalac  Alernova Comfort  y Novamil Rice que es una alternativa diferente por ser de proteína extensamente hidrolizada de arroz y que es tolerada por el 98 por ciento de los pacientes.

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  1. Me gustaría saber qué pasa cuando un niño es intolerante a la proteína de la leche y aún así se alimenta con seno materno, como mejorar su sintomatología?

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