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En México… la salud siempre viene al último

Cuando se trata de legislar en materia laboral en nuestro país, parece que lo menos importante siempre es la salud de los trabajadores.

Muchas veces hemos escuchado que un empleado feliz es un empleado productivo; sin embargo, para que un trabajador sea feliz (y por ende productivo), primero se deben de cubrir sus necesidades básicas, entre las cuales se encuentra la salud, rubro que en México parece carecer de importancia, al menos para los encargados de hacer las leyes.

A mediados de la actual semana la Secretaría de Trabajo y Previsión Social de Jalisco tuvo a bien considerar la actualización de la tabla en enfermedades y valuación de las incapacidades permanentes, a la cual se pretenden integrar algunos padecimientos de la vida moderna como son el burnout, el síndrome de fatiga crónica y el mobbing.

Si bien la medida anterior puede ser vista como una victoria para cientos de miles de trabajadores que sufren por estos padecimientos a lo largo y ancho de la República Mexicana, en realidad no es así.

Veamos los casos del burnout y el síndrome de fatiga crónica, padecimientos que generalmente se derivan de una carga de trabajo excesiva o el estrés al cual están sujetos de manera habitual los empleados dentro del trabajo que desempeñan regularmente, pero también padecimientos con una alta tasa de incidencia entre los mexicanos, lo cual no es de sorprender si tenemos en cuenta que México es un de los países donde más horas se trabajan al año y donde los trabajadores cuentan con un menor número de vacaciones.

Ya todos sabemos que en países como Reino Unido o Alemania los trabajadores cuentan con entre 20 y 30 días de vacaciones al año (sin contar los días feriados), situación a pesar de la cual los trabajadores en dichas naciones también sufren de los problemas antes mencionados (fatiga crónica y burnout), entonces, ¿qué podemos esperar nosotros que sólo gozamos de 6 días luego de nuestro primer año?

Pero por si el contar con pocos días de descanso al año no fuera suficiente, la semana pasada nos enteramos de que nuestros queridos diputados aprobaron cambios en la Ley Federal del Trabajo, cambios a partir de los cuales ninguno de nosotros podrá recibir el 100 por ciento de nuestro salario si llegamos a enfermar como resultado del desempeño de nuestro trabajo, pasando a recibir únicamente el 50 por ciento de nuestro sueldo.

El problema de dicha medida (más allá de atentar contra el patrimonio de todos los trabajadores) es que se trata de un arma de doble filo, pues si bien muchos empleados dejarán de buscar incapacidades laborales dada esta reducción, quienes en verdad necesiten una incapacidad también dejarán de solicitarla ante la necesidad de mantener sus ingresos, lo cual pude resultar especialmente desafortunado.

Sea como sea, lo cierto es que en México, cuando se trata de legislar, la salud siempre viene al último.

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