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El método Klingler, un “gimnasio” educativo en pro del paciente neurológico

Una sublime experiencia en el estudio neuroanatómico y su aplicación clínico-quirúrgica.

Contrario a lo que se ha llegado a pensar, es justo en los momentos de grandes avances tecnológicos cuando más necesitamos de la comprensión neuroanatómica y su objeto de estudio, el cadáver en un laboratorio, “gimnasio” expresamente dedicado al conocimiento del cerebro, creado con el objetivo de alcanzar un aprendizaje significativo de las estructuras anatómicas implicadas en el funcionamiento del intrincado sistema nervioso y su intervención de forma activa en diversas afecciones neurológicas.

En 1935 Joseph Klingler introdujo el método de congelación del encéfalo con el propósito de fragmentar la sustancia gris y la sustancia blanca para la disección de las fibras mediante la utilización de espátulas de madera y la remoción de los planos correspondientes (corteza, exposición de fibras en U, fascículos, etc.), representando así un simulador biológico real, lo cual constituye una herramienta fundamental no sólo para el médico en formación, sino también para los profesionales en el área de las neurociencias, pues permite realizar la correlación anatómica, funcional, imagenológica y quirúrgica, e ilustrándonos con alta precisión sobre la importancia de la exploración física dirigida, ordenada, completa y específica sobre áreas de conectividad topográficas, las cuales gobiernan signos y síntomas en pacientes con afección neurológica, permitiendo así la realización de diagnósticos más tempranos con su respectivo y oportuno tratamiento.

Numerosos artículos sobre neuroanatomía de las fibras describen la importancia de los modelos de la sustancia blanca y su influencia en la neurocirugía, neuropsicología y neuroimagen. Entre los grandes promotores de la disección de fibras destaca el profesor M. Gazi Yasargil, una de las figuras más destacadas de la neurocirugía mundial, el neurocirujano del siglo XX, generador de avances en microcirugía actual, creador de innovadores instrumentos y aplicadores de clips para aneurismas, entre otros; quien a su vez fue alumno del profesor E. Ludwig, generosamente invitándolo al laboratorio bajo la tutoría del Dr. J. Klingler. Lo anterior, representaría un fundamento anatómico abrumador en su formación médica permitiéndole comprender la belleza arquitectónica de la sustancia blanca.

En México desde el año 2012 se han realizado cursos de forma magistral contribuyendo importantemente a la actividad neurocientífica de nuestro país a cargo del profesor Dr. Julio César Pérez Cruz, dejándonos al alcance el entendimiento de conceptos complejos y ejemplificando la ubicación espacial tridimensional de estructuras vitales neuroanatómicas.

El cerebro no puede conocerse únicamente a través de la página de un libro. El conocimiento del mapa citoarquitectónico de Brodmann en conjunto con la conectividad de tractos específicos en la sustancia blanca mediante esta técnica que, además, representa un arte, una conmovedora recomposición casi poética, la creación de un trabajo manual (talento, paciencia y constancia. La ley de Vesalio: “Mentem et manum adhibere”, espíritu y manos hacen la obra, no los instrumentos), nos puede ayudar a aclarar los mecanismos de diversas afecciones neuropsquiatricas, neurodegenerativas, así como lesiones ocupantes de espacio susceptibles de un tratamiento quirúrgico que pueda ser cada vez más seguro y resolutivo, generando una trabajo conjunto que se traducirá  en ser mejores médicos y, sobre todo, intentar ser una mejor persona controlando la biología de la enfermedad, mejorando la calidad de vida de los pacientes.

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