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5 claves para lograr la conducta médica ideal, según los pacientes

La falta de esta comunicación interpersonal podría ocasionar serios problemas en el binomio médico-paciente.

¿Qué es lo que convierte al médico en un buen profesional de la salud? Con esta pregunta no tratamos de menospreciar a ningún médico, pues todos cuentan con las habilidades y los conocimientos necesarios para desempeñar correctamente su profesión.

Sin embargo, existe otra situación que puede poner en entredicho su profesionalismo, y con esto nos referimos cuando el médico carece de ciertas habilidades interpersonales para lograr una mejor comunicación con sus pacientes.

Y no es una afirmación echada al aire, pues de acuerdo con un estudio realizado por la Clínica Mayo, la falta de esta comunicación interpersonal podría ocasionar serios problemas en el binomio médico-paciente.

Para constatarlo, investigadores de la citada institución de salud estadounidense realizaron una encuesta entre sus pacientes. Algunas de las preguntas estuvieron relacionadas con la mejor experiencia en la interrelación con un médico de la Clínica Mayo y sobre las peores experiencias bajo este mismo contexto.

Después de analizar las respuestas, los investigadores desarrollaron una pequeña lista del médico ideal con el que todo paciente desearía atenderse.

De esta forma, estas son las cualidades humanas que todo médico debería tener, según la encuesta realizada por la Clínica Mayo:

  • Confianza. El médico no debería molestarse ante las preguntas que sus pacientes le realizan. Además es accesible al paciente, familiares y colegas.
  • Empatía. Es capaz de realizar contacto visual con el paciente y los familiares. Identifica las comunicaciones verbales y no verbales de sus pacientes. Habla con tono de voz agradable y tranquilo.
  • Humano. Usa un apropiado contacto físico. Es atento y está presente en todo momento para el paciente. Utiliza humor apropiado durante la consulta y recuerda detalles de la vida del paciente conocidos en la visita anterior.
  • Franco. No disfraza ni oculta la información. Tampoco emplea términos médicos durante la consulta y explica los pros y los contras del  tratamiento, asegurándose de que el paciente haya entendido.
  • Respetuoso. Sabe escuchar con atención y no interrumpe cuando el paciente describe sus síntomas. Ofrece opciones pero al mismo tiempo recomienda el consumo del tratamiento. Respeta el pudor del paciente durante la revisión. 

¿Estás de acuerdo con esta lista?

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